ESPAÑOL: LECTURAS PARA EL EPISODIO #6

Hola chicos y chicas!

Ok, como se ha prometido, ahora es el momento de dar a los oyentes de Robotech: El Proyecto McKinney la oportunidad de convertirse en la ESTRELLA DEL SHOW!

Después de esta introducción va a estar los VEINTICINCO  pasajes de las Novelas Robotech que han sido escogidos para Episode # 6. Algunos son cortos, algunos son de tamaño medio, pero TODOSellos son importantes! Y sí, he incluido los EPIGRAFES DE CAPITULOS también!

Cada fragmento está numerado, incluyendo los epígrafes. Tampoco indico los capítulos. Es bastante, así que espero que escogan más que un pasaje! =)

Ahora, hemos hablado en Episode #3 de como la entrega de pasajes funcionará, pero voy a cubrirlo de nuevo;


Usted necesitará su PC y un aparato de grabación. (Micrófono / micrófono auricular)

Vaya a SOUNDCLOUD  a www.soundcloud.com 

 y registre una cuenta. Reciben dos horas de tiempo de grabación GRATIS. (MAS que suficiente!)

(No he probado esto en una tableta, IPAD o IPHONE, si funciona para usted, hágamelo saber por favor!)

Escoja sus pasajes...... y GRABEN! Ya sea a través Soundcloud o software de grabación por separado. (pruebe  http://audacity.sourceforge.net/....... es un gran programa y es gratis!). Si graban fuera de Soundcloud, debe subirlo a Soundcloud.

 Envíeme un correo electrónico a robotechnovels@gmail.com su página de Soundcloud. (E-mails con archivos de sonido adjuntos NO SE ACEPTARAN!!!)

Claves para una buena grabación:

CLARIDAD - La gente tiene que escucharlos claramente!
 

IDENTIFICACIÓN - Su nombre, la ubicación y que la lectura que está grabando. Quiero darles su crédito completo! 

VARIEDAD - Graben MASde una lectura, mejoran sus posibilidades de salir en el programa.

 Ahora quiero ser realista ..... no todos van a salir en el Episode # 6 ..... sin embargo ..... Voy a hacer todo un episodio independiente con todas las lecturas presentadas!

EMOCIÓN: Usted no tiene que ser un actor de voz para esto .... pero tienen que poner esa vitalidad detrás de lo que está leyendo! Sé que todos ustedes son talentosos y quiero demostrar eso en el podcast!

SEÑORAS Y SEÑORES, CHICOS Y CHICAS, NIÑOS DE TODAS LAS EDADES..... SUS PASAJES DE LAS NOVELAS ROBOTECH OFICIALES PARA EPISODIO #6!!!!!!!!!

Episodio #6

Capitulo #19

***#1
***
¿Heroísmo? ¿Perseverancia? En lo que concierne a la historia de Ciudad Macross y de sus ciudadanos, hablamos de un mon-tón de superlativos completamente nuevos para aquellos conceptos.Alcalde Tommy Luan, La Oficina Superior.

***#2***
-¿A qué te refieres con reabrir el restaurante? -explotó Max, aunque pudo escuchar la repentina esperanza en su voz.

Minmei señaló las sillas subidas sobre las mesas, los cubiertos dentro de las cajas y los fajos de manteles. El Dragón Blanco, que originalmente se encontraba en el centro de Ciudad Macross, había servido como un tipo de campo de pruebas para los ingenieros que buscaban ayudar a los sobrevivientes de Ciudad Macross a reconstruir sus vidas, un experimento para ver si una pieza de la ciudad se podía reproducir hasta el más mínimo detalle. Tenían lavaplatos que funcionaban, hornos, fregaderos, sanitarios, freezers y heladeras, iluminación y sistema de audio.


Lo único que era diferente fue que no había cestos de basura o basureros. Dentro de la nueva Ciudad Macross se estaba construyendo un sistema de celdas porque todo -todo- se tenía que reciclar y volver a utilizar. Esto tenía un perfecto sentido para Minmei, quien en las últimas dos semanas había conocido bien la sed, el hambre y otras privaciones; cualquiera que no pudiera ver eso era un estúpido.



-Tenemos todo lo que necesitamos -señaló ella-. ¡Será divertido!


Vio una reactivación en los ojos del tío Max, pero él contestó lentamente: -Tal vez sea así, pero será terriblemente difícil dirigir un restaurante cuando estas son todas las raciones que dan cada vez -él sacudió la caja del tamaño de un libro-. Para nosotros cuatro, para hoy.


-¡Pero mantuviste abierto este lugar a través de toda la guerra! -gritó Minmei.


El tío Max se pasó la mano por los negros rulos apretados de su cabeza. La tía Lena parecía conmocionada pero feliz.


-¡Uf! Eso fue muy diferente -dijo Max. Después lo reconsideró-. Bueno, en ese entonces el ejército también nos había impuesto el racionamiento…


-Pero... estamos viviendo dentro de una nave espacial, Minmei -dijo Lena.


-Pero el principal problema ahora no es la escasez, ¿correcto? -le recordó Minmei-. Es la distribución y el control. ¡Tenemos cientos de personas que pierden la mitad del día en una cola! ¿Cómo quieren que alguien haga algo? ¡Esa es la mayor estupidez!


Ella vio que ellos estaban entendiendo el punto.


-¡Tía Lena, una vez que las autoridades sepan que vas a reabrir el Dragón Blanco te darán todos los suministros que quieras! ¡Y no me sorprendería que nos dieran a todos un salario como especialistas en distribución de comidas!


Y la gente puede pagarnos con sus tarjetas de ración; el ejército paga por lo menos parte de los gastos generales, creería que hay espacio para una pequeña ganancia. ¡Las propinas son ganancias netas, aunque estén en bonos militares o en pagarés de bienes o servicios! ¡Y nos conseguiremos esa nueva computadora de contabilidad que están instalando para mantenernos al tanto del margen de costo / ganancia! –


***#3
***

Los tres pilotos Veritech se quedaron sentados ahí, con los ojos clavados en el restaurant como si fuera un dinosaurio de tres cabezas. -¡Lo vimos pero no lo pudimos creer! -dijo el conductor del jeep-. ¿De verdad está abierto?

-¡Seguro que sí! -dijo Minmei con orgullo.


Ellos parecieron un poco aturdidos cuando ella los guió hacia dentro, los sentó y les trajo vasos de agua helada. -Bienvenidos al primer restaurante chino del espacio exterior -dijo sonriendo al distribuir los menús.


-Gracias; es un honor estar aquí -dijo el conductor-. Eh, tú eres esa chica Minmei de la que todos hablan, ¿no? Apuesto a que has tenido algunas aventuras increíbles.


-Algunas veces fue bastante estremecedor -admitió.


-Escuché que sólo estuvieron tú y comosellame, ese chico, solos por dos semanas. ¿Qué hicieron todo ese tiempo? -dijo en un tono socarrón el más grandote de los tres, el que había estado sentado en la parte trasera del transportador.


-¿Qué quieres decir? -ella pestañeó.


-Oh, creo que tú lo sabes -dijo el tipo grandote.


-Vamos, es obvio -dijo el tercero.


-¡Ustedes me enferman! -ella se encolerizó y les dio la espalda.


-¿Quieres decir que nada sucedió? -insistió el grandote-. ¿Nada en absoluto?


Ella se dio vuelta.
-¡Sí, es correcto!

-Hablando de comosellame -dijo el conductor-, ¿todavía anda por aquí? Quiero decir, escuché que estaba viviendo aquí o algo por el estilo.


-Sí, él está alquilando un cuarto arriba de la casa de mis tíos -contestó con cautela-. ¿Por qué?


El conductor se encogió de hombros. -¿Estás diciendo que con todo lo que ustedes han pasado juntos, nada pasó? ¿No se enamoraron o algo?


-¡No seas ridículo! ¡Rick es sólo un amigo! Ahora, ¿ustedes tres van a ordenar o se van a ir?


Rick, plantado en las escaleras, había escuchado lo suficiente. Mientras los pilotos se apresuraban a pedir chow mein, él se dio vuelta y volvió a subir a su cuarto. Se sentó en su cama y clavó la mirada en la pared con melancolía.


Así que sólo somos amigos, ¿eh? -recordó la sensación de ella en sus brazos, la emoción electrizante cuando se besaron-. Después de todo lo que pasó, al día siguiente sólo somos amigos.


Él sabía que Minmei podía ser testaruda, pero en este punto ella iba a tener que cambiar de opinión.


***#4***
La sección de ingeniería era una colmena en actividad donde cada técnico, científico y especialista trabajaba doce, dieciocho y a veces hasta veinticuatro horas al día.

Gloval fue ignorado cuando entró según su propia orden, ya que no deseaba romper la concentración de nadie, ni siquiera por un momento. -¿Qué piensa doctor Lang? ¿Se puede utilizar el arma principal o no?


Por costumbre Lang le hizo una breve venia a Gloval. Los extraños ojos sin blanco todavía eran místicos y oscuros. -Mire este esquema, señor.


Lang proyectó un diagrama de la SDF-1 en una gran pantalla de pared.
-Esta es una representación de primer nivel del horno reflejo principal, nuestra planta de energía. Y ahí se ve la unidad de conversión de energía para el arma principal. Entre los dos está el conductor de energía para el sistema de transposición -hizo una sonrisa amarga-. Debería decir estaba.

-Lo que significa que después de que desapareció el sistema de transposición, la fuente de poder del arma se separó de él, ¿correcto? -preguntó Gloval-. ¿Qué está planeando hacer, en vista de que no tenemos mucha reserva de conductores?


E, irónicamente, los conductores eran una de las pocas cosas que los productores no podían hacer con los materiales que tenían a mano. Pero el arma principal era la esperanza de supervivencia de la SDF-1; Gloval estudió a Lang, esperando que el hombre tuviera una respuesta.


Lang asumió el tono que había usado en sus discursos en la Tierra. -La construcción de la SDF-1 es una construcción Robotech, señor. Es decir, la nave es modular así como nuestros cazas Veritech son modulares. Verá, geometría variable.


Lang corrió una serie de ilustraciones para mostrar a lo que se refería. -Así que hablando fácilmente, nosotros seríamos capaces de reconfigurar la nave, alterando su estructura de manera que llenemos el hueco que existe ahora entre el arma principal y su fuente de energía.


Todo eso era un poco imponente y audaz; la reconfiguración que se propuso, con módulos realineados en formas nuevas, era radicalmente diferente a la SDF-1 tal como se veía ahora.

Gloval se sintió muy intranquilo. Lang continuó. -El problema, muy simple, es que hasta que esta transformación modular no esté completa el arma principal no se podrá disparar

-Lang señaló los diagramas-. Van a haber cambios mayores, tanto internos como externos. Claro, la reconstrucción de la ciudad y las otras modificaciones que se hicieron para y por los refugiados nunca estuvieron planificados durante la construcción de la nave. Yo anticipo daños considerables. Va a haber bastante confusión por un tiempo.


Gloval tenía la vista clavada en los diagramas, perseguido por las horribles escenas que se vio forzado a presenciar fuera del mirador del puente de la SDF-1 después de la transposición. La mención de las conversiones estructurales y del daño hizo que unas sirenas de emergencia sonaran automáticamente en la cabeza del experimentado navegante espacial; pese a los fríos cálculos de Lang, el riesgo no era sólo de daños... era de desastre total.


-¿No tenemos ninguna otra forma de disparar el arma principal, doctor?


-¿Quiere decir además de una transformación modular, señor? Ninguna otra forma que yo conozca.


Gloval se alejó con furia de la pantalla. -¡Simplemente no podemos! La gente apenas se está acostumbrando a estar aquí y tratando de volver a reparar sus vidas. Sujetarlos a semejante caos y quizás a la pérdida de más vidas... no, sería demasiado.


Pero una parte de él temió que esa decisión no fuera tan simple; los eventos podrían forzar su mano.



Capitulo #20

***#5
***

El Rick Hunter que se estrelló en esa bodega nunca habría escuchado a Roy Fokker. El que salió...

Bueno, es divertido ver cómo suceden las cosas a veces, ¿no es cierto?
Recopilación de los diarios del Almirante Rick Hunter.

#6


-¡Vaya! ¿Un portaviones conectado a la nave Robotech?


Había un largo emplazamiento con forma de codo que sostenía firmemente al portaviones. Rick pudo ver que habían emparchado al barco, lo habían hecho hermético y que estaba en servicio. Las seis catapultas de proa y amura parecían estar en operaciones. Mientras él miraba, un elevador subió dos Veritech para lanzarlos.


El portaviones de clase Thor, de casi cuatrocientos cincuenta metros de largo, sufrió un montón de otras modificaciones. La más visible era que a su "isla" -la estructura con forma de torre que una vez dominó la cubierta de vuelo y que fue el puente del Daedalus-, la habían removido para dejar la cubierta perfectamente plana. Todas las operaciones de vuelo se integraron al centro de mando de la SDF-1, y el equipamiento y los materiales rescatados se usaron en los cambios de diseño.


Los Veritech desplegaron sus alas, no por causa de la aerodinámica sino más bien porque la distribución más amplia de los propulsores les daba mejor control. Los hombres de enganche y el personal de las catapultas, ahora vestidos con trajes espaciales que todavía mantenían el código de colores de acuerdo a sus trabajos, terminaron la tan venerable rutina.


Mientras Rick miraba, un oficial de catapulta de la proa apuntó hacia su "tirador", el hombre que realmente daba la orden de despegue. El oficial de catapulta le hizo señas al piloto Veritech con una agitación de su linterna, apuntó hacia la proa y se arrodilló para evitar que un ala lo golpeara accidentalmente.


El caza salió acelerado desde la cubierta plana tipo huracán a casi 200 nudos -no porque necesitara velocidad de aire en el vacío del espacio, sino para conseguir que los Veritech despegaran y se alejaran deprisa de la nave para poder entrar en combate, y para no ser un blanco fácil para los pilotos extraterrestres.


El Veritech se ladeó y remontó. Rick tuvo que recordarse que aquel estaba volando en el vacío total; los sistemas de control Robotech hacían del manejo de un caza una cuestión de mucho pensamiento, y los pilotos Veritech estaban acostumbrados a pensar en función del vuelo atmosférico. Por eso los Veritech volaban de esa manera; era un desperdicio de energía, pero la energía era algo que las naves Robotech, con sus empujes a reacción, tenían de sobra.


-Fantástico -Rick miraba con nostalgia.


-¿Te gustaría volar uno otra vez? -Roy palmeó a Rick en el hombro.


Rick se dio vuelta hacia él. -¿Qué estás diciendo?


-Únetenos, Rick. Conviértete en un piloto Veritech y termina con todo este andar penando.


-No quiero ser un piloto de guerra -la expresión de Rick se hizo más dura.


-¿Oh? ¿Prefieres arrastrarte por la SDF-1 como un idiota enamorado? ¿Bien?


Rick se soltó de la mano de Roy y se dio vuelta. -¿Roy? -dijo por sobre un hombro.


-¿Sí?


-Roy, yo creo que estoy... quiero decir, ¿crees que es posible que las chicas cambien de la noche a la mañana? ¿Por completo?


-¿Me lo puedes repetir?


-¿Puede una chica cambiar simplemente de lo que era el día anterior?


-No creo que tengas que preocuparte por eso. Minmei pensó que estabas deprimido y fue su idea que yo te trajera aquí arriba y que tuviéramos una pequeña charla -Roy lo palmeó en la espalda y le sacó un poco de aire-. Así que sólo anímate y vuelve con Minmei, chico. Ella te está esperando.

Él se alejó caminando y riéndose entre dientes, pero hizo una pausa para gritar: -Oh, una cosa más: las chicas como ella pueden ser un poco volubles a veces, ¿sabes a lo que me refiero? Sería mejor que te cuides de que algún tipo con uniforme la deslumbre. Nos vemos.


***#7
***

La armada Zentraedi flotaba del otro lado del sistema solar como un manojo de peces sedientos de sangre y mantenía una posición relativa a la luna de la Tierra.

Breetai regresó a su puesto de mando en respuesta a la petición de Exedore. -¿Grabaciones trans-vid de los alienígenas, dices?


-Sí, acaban de recuperarlas de un scout pod estropeado -Exedore hizo una reverencia hacia su señor-. Y ellas confirman totalmente los informes de los testimonios de nuestros guerreros. Si le interesa estudiarlas, comandante...


Un rayo de proyección dibujó una imagen en el aire. El punto de vista del que grababa era una pasada rápida y casi desconcertante a través de la carnicería y la furia de la batalla de las calles de Ciudad Macross. Había fuego y explosiones por todos lados, pero de vez en cuando se vislumbraba a los alienígenas durante fracciones de segundos, principalmente huyendo o cayendo.


-Creo que usted encontrará esto fascinante -dijo Exedore. En ese momento enfocaron a un pod cerca de uno de los habitantes del planeta, y por primera vez Breetai tuvo una sensación de la escala.


-¡Pues bien! ¡Es verdad! ¡Micronianos! -su voz reverberó por el sobresalto y la ira, una voz gutural que sacudió los tabiques.


La grabación trans-vid mostró otra toma que no dejaba dudas: una figura humana cayó desde un edificio alto, derribado junto con escombros por el enorme pie de un pod.


-Precisamente -dijo Exedore con delicadeza.


-De modo que los habitantes de aquí son Micronianos, ¿eh? -Breetai frunció el ceño. El conflicto de emociones que mantenían los Zentraedi hacia los humanoides de tamaño normal –los "Micronianos", como los llamaban despectivamente los gigantescos guerreros-, brotó en él. Había desdén y odio, pero también algo extrañamente cercano al miedo.


-Le traje las trans-vids tan pronto como las vi -dijo Exedore-. Ellas nos presentan una nueva situación muy desagradable. Durante mis investigaciones sobre el origen de los Micronianos en nuestros registros más antiguos encontré un decreto que viene de nuestras historias más turbias.

Nos orienta a evitar el contacto con cualquier planeta Microniano desconocido... y nos amenaza con el desastre si no le hacemos caso.

El rostro de Breetai pareció como la imagen de un sepulcro. -Así que tengo que sacar mis manos de esta Tierra, ¿eh? ¡Bah!


-Es mi sugerencia, milord -insistió Exedore-, que debemos cesar de inmediato las hostilidades con este planeta. Ya ubicamos a la fortaleza de batalla; me parece prudente aconsejar que capturarla sea nuestra prioridad -las rigurosas pupilas se clavaron en Breetai sin pestañear.


Breetai sabía que Exedore sólo dejaría su habitual deferencia por una cuestión de vital importancia. Breetai, como todos los Zentraedi, había absorbido las leyendas y supersticiones de su raza junto con su tradición y su código de guerra. Como todos ellos, sintió una punzada de aprensión al pensar en desafiar a su herencia.


Tenía pensado protestar -decir que la rigurosidad de Exedore venía de los días en que el número de Zentraedi era menor, sus naves menos potentes y sus armas no tan poderosas. Sin embargo, estudió a Exedore: depositario de la mayor parte de la tradición y del saber de la raza Zentraedi. En cierta forma, el diminuto y débil Exedore encarnaba a su gente. Y Exedore parecía no tener dudas sobre cuál era el curso correcto en este caso.


-Muy bien, entonces. Ejecutaremos una transposición espacial de inmediato y perseguiremos a la fortaleza dimensional.


-Así se hará -Exedore hizo una reverencia.


-Y cuida se envíe que una embarcación de reconocimiento apropiada enseguida después de terminada la maniobra de transposición.


Exedore sabía lo que significaba "apropiada"; ellos habían discutido la estrategia de Breetai para tratar con la SDF-1.  Exedore hizo una reverencia otra vez. -Sí, milord.


***#8***


Él lo hizo. Le tomó un minuto darse cuenta de lo que estaba mirando.


-¿De qué se trata todo es… una audición de canto? Dice que tú, em, llegaste a las eliminatorias.


-¡Así es! -los ojos de ella estaban bailando-. ¡Apenas puedo creerlo!


Él continuó leyendo. -Esto dice que te aceptaron para el certamen de Señorita Macross. ¿Señorita Macross?


-Por un momento se preguntó por qué ella no le había contado sobre esto en el largo encierro que habían compartido en las regiones inferiores selladas de la SDF-1. Pero en ese momento se dio cuenta de que había cosas que él tampoco había compartido con ella nunca.


-¡Ajá! -Minmei estaba riéndose.


-Bueno, creo que no es ninguna sorpresa. Minmei, tú cantas realmente bien -Rick bajó la carta lentamente.


-Gracias, Rick -pero la alegría cambió abruptamente a una mirada abstraída, a tristeza. Ella se levantó de su cama y fue hacia la ventana para mirar a Macross, los tabiques y las cosas que colgaban en la distancia como fin del mundo.


-Pero esto no es la Tierra y la gente se olvidó de este certamen, así que todo esto es un poco inútil, ¿no es cierto? ¿A quién le importa si soy una estrella aquí?Era la primera vez que él veía la gran sed que ella tenía por ser famosa y exitosa; en su encierro eso parecía ser una cosa muy distante y caprichosa. Pero ahora era claro que esto era para lo que ella vivía.


Él volvió a mirar la carta. -Minmei, no estés triste. Puedes hacer una audición otra vez cuando volvamos a la Tierra.


-Si es que volvemos a la Tierra.


Él no tenía preparada una respuesta a eso. Ambos sabían lo desesperada que era la situación y lo terrible que era el enemigo. Mientras se miraban el uno al otro, pasó una grúa móvil que cargaba un módulo de casa prefabricada hacia su lugar de destino. La ilusión de hogar construida alrededor de ellos sólo los ponía mucho más nostálgicos.


-¿Rick? ¿Alguna vez sueñas?


-Yo solía tener un sueño -ella lo sorprendió y por eso contestó dudando-. Ahora es una pila de chatarra en un hangar allá arriba en el nivel de las cubiertas de vuelo.


-El Mockingbird.


-Sí.


¡Y no defraudaré a mi padre! ¡No voy a ser parte de esta guerra o de cualquier guerra! Así que... creo que bien podría ir acostumbrándome a ser un pasajero.


-Nunca más voy a tener otro sueño, Minmei. Duelen demasiado cuando mueren.


-Oh, Rick -ella dejó caer la cabeza.


Él se preguntó si a ella se le había ocurrido que él no estaba hablando sólo del Mockingbird, se preguntó si ella alguna vez se acordaba de aquel beso…



Capitulo 21


***#9
***

Ellos todavía pensaban en la mecamorfosis, en la transformación, y de hecho en la transfiguración como en un último recurso inesperado y como una clase de aberración desesperada. No tenía sentido decirles que todo eso estaba en la naturaleza de la Robotecnología; ellos habrían llegado a entenderlo por sus propios medios.


Dr. Emil Lang, Notas y grabaciones técnicas.


#10


La información entraba rápidamente; Lisa la compaginó en su estación de trabajo. -Nave estelares enemigas -confirmó.


Gloval se levantó suavemente y cruzó para observar por sobre el hombro de ella. -De modo que por fin vinieron -él se quedó parado mirando a la gran "pinta", la amplia mancha que marcaba al enemigo en la pantalla del radar.


Claudia y el resto de las tripulantes del puente también se tomaron un momento para mirar.


-Está bien, entonces -dijo Gloval-. Prepárense para repeler el ataque y lanzar un contraataque de inmediato.


-A la orden, capitán -Lisa se movió con precisión, hizo sonar las alarmas que eran su obligación y habló por un radiorreceptor.


-Ataque enemigo. Repito, ataque enemigo. Esto no es un simulacro. Desplieguen todos los Veritech. Desplieguen todos los Veritech.


Mientras sonaba el acuartelamiento general, la SDF-1 y sus portaviones adosados se convirtieron en la escena de una actividad frenética. Los hombres se precipitaron hacia sus aviones, algunos para entrar en combate por primera vez, mientras que el personal de aviones y de lanzamiento, los controladores de vuelo y el personal de las catapultas se reforzaron para la actividad maniática.

Las cubiertas de los hangares y las de vuelo eran un alboroto bien ordenado. Los elevadores levantaban una formación tras otra de cazas hacia las catapultas de las pistas de amura y de proa, e incluso más Veritech salían dando llamaradas desde los atracaderos de la SDF-1.

Roy Fokker se puso el casco, revisando el estatus de su propia nave y también el del resto del Escuadrón Skull. Dio la casualidad de que despegaban desde el Daedalus después de una misión de familiarización; el lugar habitual de detención de los Skull era un atracadero de la Fortaleza dimensional.


Pero todos ellos eran aviadores navales experimentados. El hombre de enganche hizo las conexiones a la catapulta de proa, y el desviador de ráfagas se levantó desde la cubierta por detrás del Veritech de Roy. La oficial de catapulta tenía su mano derecha en alto con dos dedos extendidos, y la meneaba con un movimiento rápido.


Esta oficial de catapulta en particular era una buena oficial, según supo Roy: a Moira Flynn la habían reasignado a la SDF-1 desde el Daedalus, y por eso se salvó del horrible destino que tantos de sus compañeros de barco sufrieron a causa de la transposición mal calculada. Moira y los otros veteranos trabajaron como esclavos en la reorganización, entrenando a las nuevas dotaciones para el terriblemente peligroso trajín de trabajar en una cubierta de vuelo.


***#11***


Los verificadores hicieron una última inspección ocular durante una rápida caminata a ambos lados del caza y no encontraron ninguna razón para abortar el lanzamiento. La oficial de catapulta registró sus informes de pulgares en alto; algunas cosas no habían cambiado mucho desde los primeros vuelos desde portaviones y las señales visuales eran la elección para comunicarse, a pesar de los cascos de los trajes y de las radios. La comunicación verbal entre tanta gente habría convertido a cualquier red de comunicaciones en un caos.


El hombre de enganche había despejado y Moira Flynn apuntó hacia Roy. Fokker contest con una venia brusca para señalar que estaba listo, sacando rápidamente la mano de la frente de su casco.

La oficial de catapulta giró para apuntar a su tirador y así alertar al hombre sobre el lanzamiento, y después giró como en un baile puntilloso para realizar una última revisión y ver si la cubierta estaba despejada para el despegue. Roy sintió que su estómago se ponía tenso, como siempre.

La oficial de catapulta giró de vuelta hacia el caza y se arrodilló en lo que parecía una genuflexión para poder despejarse del lanzamiento en caso de que la catapulta o el Veritech funcionaran mal. La teniente Flynn hizo el último ritual de lanzamiento apuntando con su linterna a lo largo del curso de la catapulta hacia el vacío, tomando la postura de un lanzador de jabalina que acaba de lanzar.

Su tirador apretó el botón, juntó las manos como señal y se agachó de acuerdo al procedimiento.
Roy sintió que lo arrojaban por la cubierta del Daedalus a 200 nudos. Tuvieron que recalibrar todas las catapultas porque aunque ahora había gravedad sobre las cubiertas de vuelo gracias al equipamiento de la SDF-1, no existía la resistencia del aire.

El caza del Líder de Skull se lanzó hacia delante sobre el casco Huracán de la nave y salió derecho como una flecha para evitar chocar con las naves que despegaban desde las catapultas de amura. Otro Veritech estaba listo para despegar desde la catapulta del casco central y tendría que ladearse hacia estribor. Un tercero estaba listo para que lo guiaran hacia la ranura que Roy acababa de abandonar.


Los Veritech despegaban uno tras otro por toda la reconfigurada SDF-1. Las novas azules de sus toberas iluminaron la oscuridad del filo del sistema solar cuando se formaron y fueron a encontrarse con sus enemigos una vez más.


***#12***


Rick refunfuñó y caminó arrastrando los pies detrás de ella con las manos en los bolsillos. Él supuso que ella tenía razón; la ciudad se extendía a sus pies y probablemente no había una major vista de un paisaje humano en miles de millones de kilómetros. Se hundió sobre la amplia barandilla, mirando más al suelo que a la ciudad.


Minmei no se dio cuenta de su depresión por estar demasiado prendada de la vista.


-Es tan... -comenzó a decir justo cuando las alarmas del acuartelamiento general empezaron a sonar y Lisa Hayes hizo sus anuncios. Rick reconoció la voz y decidió que le desagradaba más de lo que creía posible.


-¿Estaremos bien? -le preguntó Minmei mientras que otra voz empezaba a parlotear sobre advertencias de incursiones aéreas.


-No te preocupes -pateó un pedazo de tierra-. Roy se encargará de eso. Como siempre.


-¿Cómo puede ser que siempre estés hablando de cómo vuela Roy? -ella puso sus brazos en jarras-.

¡Tú eres tan buen piloto como él, siempre!


Él apartó la vista de allí y la llevó hacia las luces del techo. Las alarmas aullaban y él se preguntó qué estaría haciendo Hermano Mayor.


***#13***


Justo en ese momento Roy estaba liderando al Escuadrón Skull en la pelea aérea más furiosa que hubiera visto, mientras que oleadas de pods venían hacia la SDF-1. Las detonaciones de energía y los misiles Zentraedi resplandecieron en todas las direcciones, mientras que las baterías de defensa de la fortaleza dimensional centellearon. Las municiones especiales del cañón automatic Veritech, diseñadas para disparar en el espacio sin aire, eran mucho más poderosas y certeras que en la atmósfera.


Hubo explosiones y más explosiones, todo en el espeluznante silencio del vacío. Salvo que las redes tácticas no estaban en silencio; si las explosiones no emitían ningún sonido, los gritos de los hombres moribundos lo hacían por ellas.


Los ensayos y simulacros de cada escuadrón Veritech se tiraron por la ventana; dentro de la locura total que se concentraba alrededor de la SDF-1, los pilotos se encontraron con que solo podían mantenerse cerca de sus escoltas y luchar con el enemigo cuando se presentaba la oportunidad. Era una nube de pelea aérea como nada que antes hubiera existido en la historia humana -bolas de fuego creadas por las explosiones de las naves espaciales, quizás una media docena de ellas a la vez, y el lanzamiento implacable de las armas de rayos y los trazantes de los cañones automáticos.

-Estos extraterrestres son mucho mejores aquí arriba de lo que eran allá en la Tierra -le dijo Roy al Escuadrón Skull, aunque dolorosamente ellos ya estaban al tanto de eso-. Esta vez parece una verdadera lucha.


Él llevó a su escolta hacia un nuevo cuadrante y se dirigió hacia un grupo de pods que amenazaban con atravesar las defensas de la SDF-1 a través de un bache que dejaron dos torretas de armas que habían sido destruidas.


Los pods comenzaron a escupir llamas cuando les llovieron los tiros de los VTs; la incursion se revirtió, pero en el ínterin llegaron tres pedidos de ayuda más. Roy se dijo de ignorar la situación mayor y atender sólo su formación.


***#14***
Breetai, con los brazos cruzados sobre su inmenso pecho, contempló las pantallas. Después de toda una vida de milicia, después de innumerables contiendas de batalla había llegado a apreciar a un enemigo astuto, y comenzó a concluir que este comandante enemigo era bastante astuto... o un demente.

Aún así, un guerrero peleaba para ganar. Encontrar un enemigo que fuera digno de respeto era algo que se deseaba, pero también algo para instigar la cautela en cualquier comandante sabio.


El metal y el cristal de su pieza craneal atraparon la luz. -¿Qué estás planeando, mi querido amigo Microniano? -murmuró Breetai.


-Quizás deberíamos ofrecerles otra carnada y ver lo que hacen -sugirió Exedore.


-Mmm -la cabeza enchapada en metal de Breetai se inclinó-.


Muy buena idea. Dile a la nave de reconocimiento que abra fuego, pero que no haga daños serios a la fortaleza de batalla. ¿Está claro?


Exedore hizo una reverencia y se apresuró a obedecer.


***#15***


Pero a los lores supremos Zentraedi eso les importaba poco; su código de guerra sostenía que las vidas eran prescindibles. Sin ninguna advertencia, una salva terrible golpeó a amigos y enemigos del mismo modo y se dirigió hacia la fortaleza de batalla.


Un pod voló en pedazos justo antes de que los dos VT que se acercaban a él pudieran hacer ellos mismos la matanza; a otro Veritech se le chamuscó la superficie del ala con la descarga. Al intentar cambiar a modo Guardián para poder lidiar mejor con el daño, lo alcanzó otra ráfaga y estalló en pedazos dentro de un globo brillante. Las explosiones secundarias formaron ampollas en el casco de la SDF-1. Los pedazos volaron y la preciosa atmósfera salió arrojada hacia el espacio.


***#16***
Vanessa volvió a su estación antes de que él se pusiera de pie.

-Capitán, el control de daños informa que la primera y quinta torretas de láser tuvieron serios daños. Estarán fuera de acción por siete horas como mínimo.


-El propulsor número cuatro está casi completamente destruido -declaró Claudia sombríamente.


-Los sistemas de subcontrol informan de serios daños y varias bajas -agregó Lisa.


Otro golpe cercano hizo vibrar la nave, le arrancó un tubo lanzamisiles y esparció escombros y partes de cuerpos humanos.


-¡Ya es suficiente! -Gloval se levantó con furia-. ¡Vamos a disparar el arma principal!


Lisa se escuchó gritar sofocadamente junto con el resto de las tripulantes del puente. Gloval tenía el rostro de piedra.


-En espera; ¡a mi orden ejecutaremos la llamada transformación modular del doctor Lang!


-Pero si lo hacemos, significa que el pueblo completo podría… -Kim no pudo evitar protestar.


-Sí, es correcto, el daño... -agregó Sammie sin aliento.


Gloval les echó una mirada. -O tomo este riesgo o veo a la SDF-1 completamente destruida. ¡No tengo opción! Tengo que hacerlo.


Afuera, el siniestro festival de luces se hacía más intenso. Otro golpe volvió a sacudir al puente.

Lisa giró otra vez hacia su estación de mando. -¡Atención todos los sistemas, atención todos los sistemas! ¡Comiencen las preparaciones para disparar el arma principal!

***#17
***

-Supongo que Roy debe estar ahí afuera en medio de la batalla -dijo ella con tristeza, mirando hacia la ciudad.

-Quieres decir... ¿piensas que yo debería unirme a la fuerza de defensa?


-No, no quise decir eso en absoluto. Es sólo que los aviones son tu sueño, ¿no es cierto?


Él pudo ver que la guerra no significaba mucho para ella; esa no era la forma en que trabajaba su mente. Pero ella había visto que él estaba triste y vio lo que ella creía que era el remedio para esa tristeza.


-Eso creo. Pero si voy y me uno a las fuerzas de defensa, Minmei, ya no podré verte mucho - por más doloroso que fuera verla en las circunstancias actuales, él no deseaba darse por vencido.


-¡Rick, estamos en la misma nave! -de repente ella sonrió-. Podremos encontrarnos cuando quieras en tus días libres, tus licencias o como se llamen.


-Si sobrevivo.


-¿Oh, cómo puedes hablar de esa manera? ¡Todos los soldados que vienen al restaurante están exactamente en la misma posición!


-¿La misma posición? -él sonrió amargamente-. Tú deberías ser la única en saberlo, ¿no es cierto?


-¿Qué? -ella se sobresaltó como si la hubieran cacheteado.


Arriba en el puente, Claudia observó sus monitores.


-Diez segundos para la transformación.


Capítulo 22


***#18***


Y por eso mis conclusiones me llevan a creer que estas criaturas albergan ciertos impulsos imprevisibles de una naturaleza hasta ahora desconocida para nosotros. Parece obvio que este lado irracional de su naturaleza dificultará su habilidad guerrera y traba-jará a nuestro favor, asegurándonos la victoria final.


Resumen preliminar de descubrimientos transmitido a Dolza por Breetai.


***#19
***

-¿Todas las secciones en espera de ejecución? -preguntó Gloval.

-Los bloques D y G se están moviendo un poco atrasados pero se las arreglarán -habló Kim.


-Bien; continúa -dijo el capitán.


-Cuatro segundos y contando-reanudó Claudia-. Tres... dos...


-Comiencen la transformación total de la nave -ordenó Gloval.


Las tripulantes del puente se dedicaron a los silenciosos y críticos cambios de la transformación, escuchando por los audífonos de sus auriculares y hablando a sus micrófonos. Lo que para un extraño hubiera sido un barullo de susurros, para Gloval se hizo instantáneamente comprensible.

Sammie: Comienza la transformación completa de la nave. Bloques J, K y L, prepárense.

Kim: Caldera refleja número siete, enciendan. Sección siete-ocho prendan los motores. ¡No hay suficiente potencia, bloque J!


Vanessa: Activen las unidades principales de transmisión de torsión.


Y volvieron las voces fantasmales, quejándose de problemas con los arqueamientos de los sustratos de plasma, de heridos en cientos de lugares diferentes, de maquinaria a la que se le pedía demasiado, de componentes saturados que simplemente no podían hacer su trabajo, y de civiles que, confundidos y desorientados, no estaban listos para el cataclismo que estaba a punto de ocurrir. La cuadrilla del puente trabajó con abnegación a través de todo eso, concentrándose en sus trabajos y responsabilidades.


Gloval supo que sin importar lo que pasara, él estaba orgulloso de ellas, orgulloso de server junto a ellas.


-En marcha la transformación total de la nave, señor -retransmitió Claudia.


Gloval hizo uso de sus reservas de calma interior apretando las manos detrás de su espalda mientras que la nave temblaba y vibraba a su alrededor. Ahora que suceda lo tenga que suceder; él había hecho todo lo que pudo, y que la desigualdad de los números, los avatares de la ingeniería, la postura de los acontecimientos o algún poder superior -o todos los del cielo- dieran el veredicto final.


-Muy bien -le dijo a Claudia.


***#20***


A Rick eso en particular no le importó porque no sentía ninguna urgencia de encontrar refugio.

-Sabes, Minmei, a veces deseo que nunca nos hubieran encontrado.


-¡No puedo creer que estoy escuchando esto de ti! ¿Cómo puedes ser tan rencoroso? ¡Oh, te odio!


-Lo mismo digo -volvió a mirarla-. Si no significa nada para ti que tú y yo estuviéramos...


Cuando unas torres enormes, cada una del tamaño de una cuadra, comenzaron a bajar desde el techo del enorme compartimiento, la vibración llegó a un nivel que casi lo tiró al suelo. El rechinar de los monstruosos servomotores que las movían se hizo ensordecedor.


Rick y Minmei apenas tuvieron tiempo de sospechar lo que estaba sucediendo, apenas tuvieron tiempo de comenzar a gritar, cuando el suelo se separó bajo sus pies y los dejó a él de un lado y a ella del otro.


La torre sobre la cual los humanos habían comenzado a intentar un jardín tenía funciones que ninguno de ellos había previsto. Las mitades de la torre se apartaron una de la otra en respuesta a la orden de reconfiguración.


Minmei perdió el equilibrio, cayó y apenas si atrapó el borde de un saledizo metálico que sobresalía a unos cuantos centímetros más abajo del nivel del suelo. La parte de la torre en que ella colgaba pivoteó en su soporte por sobre los techos de la ciudad; mientras gritaba pataleó y rasguñó para aferrarse contra la cara escarpada del acantilado de componentes técnicos, sistemas y módulos de equipamiento.


-¡Minmei! -Rick peleó para mantener su equilibrio cuando el segmento de torre en el que estaba se sacudió para moverse hacia su lugar, haciendo chirriar sus enormes engranajes. La franja entre las dos mitades se estaba haciendo más amplia. Tomó carrera y se lanzó sobre el vacío, y apenas si alcanzó el otro lado.


Rick se arrodilló donde colgaba Minmei con las piernas pataleando a una treintena de metros sobre el nivel de los techos de Macross. Ella había perdido el asidero de una mano y sus dedos se estaban resbalando del otro.


Él se arrojó de panza en la orilla del abismo y atrapó la muñeca de ella con ambas manos justo cuando se soltaba. Él apretó los dientes y tiró, pero el levantamiento era difícil y no tenía tiempo de conseguir un asimiento firme.


***#21***


Roy se metió en la bolsa a otra presa, un pod que casi lo había embolsado a él, y dio vuelta su caza para localizar al capitán Kramer, su escolta, y conseguir sus orientadores. Después vio a la SDF-1.

-¿Pero qué...?


El Daedalus y el Prometheus estaban en movimiento, girando sobre los gigantescos empalmes del codo que los unían a la fortaleza dimensional. Dentro de la tormenta de explosiones, artillería y vuelos de cazas, los súper portaviones se movieron desde sus posiciones más o menos hacia la popa, a babor y estribor de la SDF-1, para un despliegue que los colocó en ángulo con el casco.


Roy tuvo una confusa impresión de movimiento a lo largo del casco, de realineamiento, de fisonomías estructurales enormes que se desarticulaban y después se reformaban a sí mismas. Toda la zona media de la nave estaba cambiando. Los enormes botalones frontales que constituyeron el arma principal se estaban moviendo y el propio puente estaba cambiando de posición. Y el efecto general era -Roy miraba fijamente tratando de creerlo-, el efecto general era el de una figura humana, un guerrero gigante fortificado, algo como un Battloid estilizado.


Las cubiertas parecían brazos equipados con pinzas, los tremendos propulsores de popa eran como piernas y pies, y el puente y las estructuras de sus inmediaciones eran el casco de visor blanco. Y ubicados por encima de cada hombro como alas levantadas, estaban los botalones; ahora estaban en posición de recibir energía gracias al cambio de toda la sección media de la nave.


De alguna forma Roy notó que aceptaba a la extraña aparición como algo lógico; la Robotecnología parecía tener una cualidad que involucraba el cambio de forma y las estructuras antropomórficas como un componente primordial.


-Conque esa es la transformación -exhaló-. ¡Vaya, si sólo funcionara!


***#22***
 

-Transformación modular completa, señor -anunció Lisa-. La SDF-1 se encuentra ahora en modo Ataque.

-Capitán, otra ola de asalto enemiga se está acercando desde uno-cero-nueve-tres.


-No le hagan caso -ordenó Gloval-. Disparen el arma principal a los blancos designados.


-Sí, señor -Claudia tincó la tapa de seguridad del botón rojo del gatillo y lo presionó con su dedo índice. Hizo un pequeño clic fatídico de conformidad.


Entre y alrededor de los botalones otra vez comenzó a formarse la corriente roja de energía, tal como lo hizo ese día en Isla Macross. Una estela de fuerza de cuatrocientos metros de diámetro saltó a través del espacio pasando el radio del kilómetro y medio, destruyendo instantáneamente a todos los pods extraterrestres que había en su camino, así como también a los que se encontraban en la periferia del rayo. Estos se encendieron, calcinados por las corrientes arremolinadas. Antes de que sus ocupantes pudieran hacer cualquier acción evasiva o pudieran replegarse, sus escudos fueron superados en segundos y sus armaduras se calentaron hasta tomar un color rojo cereza primero y blanco incandescente después.


Ellos simplemente ardieron un instante dentro de la corriente de la descarga del arma principal, dejaron colas como si fueran meteoritos y después desaparecieron.

El rayo golpeó a la embarcación de reconocimiento señuelo y a sus naves escolta, las hizo reventar como castañas en una soldadora por arco, después las fundió como mercurio y las vaporizó.
El resplandor que esto produjo iluminó el puesto de mando de Breetai. -¿Qué está sucediendo?


Exedore clavó la mirada en la carnicería pensando en las prohibiciones de los antiguos Zentraedi. Por más que intentara, no pudo sondear el funcionamiento o las estrategias de estos Micronianos. Estaba intrigado, como siempre cuando encontraba algo nuevo para estudiar, pero también lo acosaban las dudas y los recelos.

En algún lugar, de alguna forma, los Micronianos sin duda le habían dado a los Zentraedi una buena razón para evitarlos. ¿Pero por qué?


-Me pregunto... -dijo en voz alta, sólo en parte en respuesta a la pregunta de Breetai.


***#23
***

-¡Naves enemigas desintegradas! -gritó Vanessa. El puente era una alegre algarabía.


Lo que aquella gente en la NASA solía llamar un "yupi" -reflexionó Gloval mientras recuperaba su gorra de donde yacía sobre la cubierta.


Él se aclaró la garganta y el "yupi" terminó. -Denme un informe completo de los daños en todas las secciones de inmediato -dijo. Mientras los informes post acción comenzaban a llegar, el pensamiento de las pérdidas que sufrió la gente en la bodega de Macross desalentó seriamente el humor festivo.


***#24***
Minmei estaba parada junto a él. Su roce con la muerte la había dejado en un estado extraño - rebosante de vida pero distante. Rick conocía esa sensación, sabía que todo lo que podía hacer era esperar a que ella saliera de eso antes de empezar el largo descenso hacia Macross.

-Bueno, Rick -dijo suavemente-. Una vez dijiste que no te importaría si todo el pueblo se borraba de la existencia, ¿te acuerdas? ¿Qué opinas?


Él bajó la vista hacia el océano de sufrimiento humano que estaba ante él. -¡En realidad no quise que nada sucediera! Nunca quise esto.


Ella trató de identificar las cuadras de la ciudad a partir de los restos de los edificios caídos. -Me pregunto si el Dragón Blanco todavía está allí.


Él giró hacia ella. -Minmei, voy a hacerlo -tomó un respiro profundo-. Voy a unirme a las fuerzas de defensa.


-¿Qué?


-Tienes razón. No está bien mi andar penando, especialmente cuando estamos en el medio de algo como esto. Yo no sé si mi padre lo entendería; aunque creo que sí. Me voy a enlistar.


Ellos giraron para echarle un último vistazo a la ciudad destrozada antes de descender y server de ayuda en lo que pudieran. Minmei tomó la mano de Rick.


***#25***


Roy hizo que el Escuadrón Skull volviera en cierto orden, y los otros escuadrones VT también se estaban formando. Los instrumentos indicaban que los extraterrestres se estaban retirando. Roy no los culpaba ni un poquito después de ese disparo del arma principal.


A pesar de eso las pérdidas humanas habían sido considerables, y eso a partir de un ataque que había involucrado a no más que una pequeña fracción de un porcentaje de fuerzas enemigas. Era un pensamiento serio, y trató de no pensar demasiado sobre cómo sería la próxima contienda.


A pesar de todo, este no era el momento para sonar inseguro. -Está bien, muchachos -dijo pausadamente por la red táctica-, vayamos a casa.


Sí señor, vayamos. Pero mientras los otros Veritech se formaban sobre su nave y sus toberas iluminaban la eterna noche del confín del sistema solar -mientras volvían triunfantes hacia una nave que ahora era un caballero tecnológico con armadura que dominaba su parte del espacio-, Roy no pudo evitar preguntarse cuántos milagros más quedaban dentro de la galera mágica.


La suerte no dura para siempre; nunca lo hace. Ahora había demasiadas brechas en las filas de elite de los Veritech. Demasiadas; llenarlas sería la prioridad máxima a partir de hoy. En esos asientos tenía que estar lo mejor de lo mejor. Roy sabía quién era al que tenían que persuadir de unirse a los guerreros Robotech.


¡Incluso si tengo que estrellarle la cabeza contra una pared!


Los VT supervivientes se apresuraron a volver a casa; los Zentraedi hicieron una pausa para calcular fríamente. Se tomaron las decisiones y todos los ojos miraron hacia la abrumadora distancia que tendría que cruzar la SDF-1 en su camino de regreso hacia la Tierra.





Incógnitas... la situación estaba llena de incógnitas. Y la única cosa buena sobre las incógnitas era que permitían un pequeño margen para la esperanza.

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